La hipnosis alivia el dolor, no es un simple placebo

hipnosis alivia el dolor

La hipnosis alivia el dolor, no es un simple placebo

Como alternativa viable en algunos casos, la hipnosis alivia del dolor. En la mayoría de los casos se obtiene al menos un alivio o una mejora de las circunstancias generales y de la actitud del paciente.

La hipnosis puede ser aplicada para el tratamiento del dolor. Pero también es útil en el manejo de otros muchos trastornos de tipo físico o psicológico. Es, sin lugar a dudas, una excelente técnica, que tiene multitud de aplicaciones posibles. Ha de ser encuadrada en un campo de conocimientos más amplio para que pueda ser aplicada con un nivel de efectividad máximo.

La hipnosis para controlar el dolor

Uno más de los métodos actualmente disponibles para controlar el dolor es la hipnosis. Por eso hemos de asignarle el lugar que le corresponde, ya que a veces podrá utilizarse sola. Aunque lo más habitual será encontrarla en combinación con otros métodos.

Hemos de tener en cuenta los diversos papeles que puede estar representando el dolor: como instrumento de control social, como castigo por transgredir las normas familiares o sociales, etc. Es por esto por lo que muchas personas que sufren algún tipo de dolor creen ser culpables de haber cometido una transgresión. El dolor es un componente habitual de las ceremonias de iniciación; en las cuales el no expresar dolor por las heridas infligidas es signo de haber alcanzado la etapa adulta del desarrollo.

Métodos psicológicos

Los métodos psicológicos de tratamiento del dolor pueden dividirse en tres grandes grupos. Los basados en los principios del aprendizaje, que mantienen que la respuesta de dolor puede ser aprendida y, por tanto, puede ser igualmente “desaprendida”; los que utilizan los principios de la sugestión e hipnosis; y los que basándose en principios de corte dinámico buscan que el individuo se enfrente a su dolor. Teniendo en cuenta la significación personal que éste pudiera tener.

La hipnosis alivia el dolor

Cuando en el siglo XIX la hipnosis volvía a resurgir, lo hacía en parte por sus buenos resultados en aliviar el dolor en operaciones quirúrgicas, cuando aún no se habían popularizado los anestésicos químicos.

Tal vez el primer caso del que se tenga constancia sea el de Recamier en 1821, quien realizó una de estas operaciones en Francia, utilizándola como único anestésico; puesto que la hipnosis alivia el dolor.

Pero las críticas al empleo de la hipnosis como forma de anestesia no comenzaron con la implantación de los métodos químicos, sino que ya las había mucho antes. Afortunadamente, esta actitud de rechazo hacia la hipnosis como técnica para calmar el dolor va desapareciendo de forma progresiva.

Es un hecho, comprobado experimentalmente, que el grado en que la sugestión es capaz de inhibir la sensación de dolor correlaciona significativamente con la susceptibilidad hipnótica del sujeto. Sin embargo, esta correlación no es perfecta. Las personas más susceptibles son la que tienen una mayor probabilidad de tener éxito a la hora de tratar de reducir sus dolores; las personas menos susceptibles también son las que menos probabilidades tienen de hacerlo.

La hipnosis es más que un placebo

El efecto placebo actúa por medio de la sugestión. El organismo reacciona ante sustancias inactivas como lo haría si realmente se tratara del principio activo que el sujeto cree estar tomando.

Podría parecer por esto que las personas que responden a los placebos responderán también a la hipnosis. Pero esto no es así porque hipnosis no es lo mismo que sugestión.

Por supuesto, la sugestión tiene un papel muy importante en la hipnosis, pero existen muchos tipos de sugestiones que no tienen relación con la susceptibilidad hipnótica.

La analgesia se evidencia esta distinción, ya que se ha demostrado de forma experimental que el efecto placebo es más efectivo en personas poco susceptibles a la hipnosis que en los sujetos más susceptibles. En el caso de los primeros, el placebo igualaba a la hipnosis en la producción de la analgesia. En cambio, en personas más susceptibles, el efecto analgésico producido por el placebo era inferior al encontrado en los sujetos menos hipnotizables y muy inferior al de la analgesia inducida por procedimientos hipnóticos.

La analgesia hipnótica

Todo esto nos indica que podemos encontrar un componente de placebo en la analgesia hipnótica. En el caso de aquellos sujetos consideraos como <<poco susceptibles>> la analgesia hipnótica actúa de hecho como placebo.

Podemos concluir, de los datos experimentales, que si tratamos con sujetos no susceptibles a la hipnosis, podremos lograr cierta reducción del nivel de dolor experimentado utilizando la analgesia sugerida hipnóticamente, reducción que equivaldría a la obtenida por el placebo. Por el contrario, en sujetos muy susceptibles a la hipnosis, podremos encontrar que la reducción del nivel de dolor experimentado es mucho mayor que la que es capaz de producir el placebo. La respuesta al placebo de estos sujetos es inapreciable e incluso puede llegar a ser negativa, es decir, el sujeto se puede mostrar sensibilizado ante los estímulos dolorosos, en lugar de mostrarse insensibilizado.

Si quieres un tratamiento de hipnosis para aliviar el dolor

Ya hemos corroborado la efectividad de la hipnosis clínica y los beneficios que puede tener para solucionar tus trastornos. Si deseas que una profesional de la salud acreditada te practique un tratamiento de hipnosis para aliviar el dolor, puedes ponerte en contacto con Nuria Marco para superar este momento incómodo por el que estás pasando.

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